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lunes, 17 de diciembre de 2012

El renombrado genetista Craig Venter sorprendió a la comunidad científica


El renombrado genetista Craig Venter sorprendió a la comunidad científica con una idea fantástica: convertir la información biológica en digital, enviarla por correo electrónico y que una bioimpresora 3D construya la secuencia de nucleótidos de acuerdo con los datos recibidos.

Venter cree que con la ayuda de una bioimpresora 3D se puede revolucionar la medicina, un proyecto al que él mismo ha denominado "teletransportación biológica". "El desarrollo de vacunas tarda semanas y meses —dice— pero con esta nueva tecnología se puede crear una vacuna contra un nuevo virus y distribuirla por todo el mundo en menos de 24 horas".

El genetista recordó que durante la epidemia de gripe porcina H1N1 en 2009, él y sus colegas necesitaron mucho tiempo para obtener una muestra del virus para comenzar a trabajar en un fármaco. Pero si hubieran podido digitalizar el virus y enviar la información al centro de investigación, el desarrollo de un medicamento apropiado se hubiera logrado mucho más rápido. A pesar de que la idea suena útil para el mundo farmacéutico, hay algo que preocupa a al equipo de Venter: tales dispositivos se podrían utilizar para una guerra biológica.

"Es terrible pensar que alguien envíe el virus Ebola o una peste por correo electrónico", enfatizó el investigador en la Conferencia de Salud Wired.

Venter es uno de los científicos más prominentes en el campo de la genética y a menudo propone planes sobrenaturales para su aplicación, pero que muchas veces termina desarrollando. Por ejemplo, se convirtió en el primer científico en descifrar el genoma humano y en crear una célula de ADN sintetizada.

La historia sorprendente del niño Boris Kipriyanovich realizada en Moscú, Rusia en el año 2007.


Él no es cualquier pequeño, ya a la edad de 1 año y 5 meses podía leer los titulares de los periódicos y a los 2 pintaba como un alumno avanzado, pues podía diferenciar los colores y sus matices. Cuando fue a jardín infantil, sus cuidadoras quedaron atónitas y aturdidas por sus talentos y particular forma de pensar. El chico posee una memoria excepcional y una increíble capacidad de retener y asimilar nueva información. Sin embargo, sus padres pronto notaron que su niño había estado adquiriendo información de una manera única, de alguna otra parte.
Cuando tenía 3 años, su predisposición sobre asuntos relativos al Universo cautivó a sus padres. “Él era capaz de nombrar todos los planetas de los sistemas solares e incluso sus satélites. Él estaba llenándome con nombres y números de galaxias. Al principio lo encontré bastante atemorizante, pensé que mi hijo estaba demente, pero luego decidí revisar si esos nombres realmente existían. Tomé algunos libros sobre astronomía y me asusté de descubrir que el chico sabía tanto sobre esta ciencia,” dijo Nadezhda su madre.

A los 7 años, el niño les narró a sus padres un relato cautivante. Les habló acerca de la civilización marciana, sobre ciudades megalíticas, sus naves espaciales y vuelos hacia varios planetas incluyendo a la Tierra. Boriska era un piloto marciano que le tocaba ir seguido a nuestro mundo por asuntos relativos al comercio entre su nación y el desaparecido continente de Lemuria (que según la leyenda, estuvo en medio del Océano Pacífico). De ese territorio, él asegura conocer bastante, puesto que tenía grandes amigos allí.

El chico visualiza todo el cuadro de la caída de Lemuria como si hubiera sucedido ayer. Él lamenta la muerte de su mejor amigo como si fuera su culpa. “Una importante catástrofe tuvo lugar en la Tierra. Un gigantesco continente fue consumido por aguas tempestuosas. Luego, de repente, una maciza piedra maciza cayó en una construcción… mi amigo estaba allí…, relata Boriska. Yo no pude salvarlo. Estamos destinados a encontrarnos alguna vez en esta vida”, sostiene el pequeño ruso.

Cuando su madre le preguntó por el aspecto físico de los lemurianos, no tuvo reparos en decirle que eran de alrededor de 9 metros de estatura. Todos ellos fallecieron en una catástrofe que se produjo hace aproximadamente 800 mil años.

En cuanto a Marte, afirma que la altura promedio de su pueblo era de 7 metros. Sin embargo, al contrario de lo que se piensa, en ese planeta no habitó una sola raza, sino que había múltiples de ellas conviviendo. Producto de lo mismo, cada pueblo tenía sus propias naves espaciales, sus propias tecnologías y maneras de pensar. Fue así que gran parte de la población que habitaba en dicho mundo pereció en una gran guerra nuclear que destruyó su atmósfera. Ahora, él asegura, que de todas formas quedaron sobrevivientes que permanecen hoy en día allí, pero en el subsuelo y respiran gas carbónico.

Boriska declaró firmemente que las personas encontrarán conocimiento bajo una de las pirámides. Todavía no ha sido descubierta.

“La vida cambiará una vez se abra la Esfinge,” dijo él, y agregó que la gran Esfinge tiene un mecanismo de apertura en alguna parte detrás de su oreja (pero no recuerda exactamente dónde).

Boriska atrapó la atención de científicos rusos en el verano del año 2004. Especialistas del Instituto de Magnetismo de la Tierra y ondas de-Radio de la Academia rusa de Ciencias fotografiaron el aura del chico, que resultó ser extraordinariamente fuerte. “He tiene un espectrograma anaranjado, lo cual dice que él es una persona alegre, de un intelecto poderoso,” dijo el catedrático, Vladislav Lugovenko.

Los científicos modernos de todo el mundo conducen trabajos de investigación, en un intento de develar el misterio de niños fenomenales (índigos). Los resultados arrojaron que las personas que poseen habilidades únicas nacieron en todos los continentes habitados del Globo durante los últimos 20 años.

Con 14 años en la actualidad, Boriska asegura que estos niños vienen a cumplir una importante misión en la Tierra, en donde ayudarán al resto a adecuarse a los cambios energéticos que se están produciendo ahora y los que vendrán en un futuro cercano.

Un informe revela que en el 2030 existirán los "superhombres"


Un estudio realizado por el Consejo Nacional de Inteligencia del Gobierno de Estados Unidos reveló que, para el año 2030, habrá grandes conflictos a nivel mundial por el agua, losalimentos y la inestabilidad contribuirá con un gran problema a nivel mundial. Además, los seres humanos tendrán una integración todavía más fuerte con la tecnología.
Se trata del informe llamado "Global Trends 2030: Alternative Worlds" a través del cual se planea tratar de informarle a los diferentes líderes mundiales cómo se estipula que será el mundo en el futuro cercano.
La investigación, publicada en RT, revela que casi dos tercios de la población vivirán en las ciudades, la mayoría formará parte de la clase media, estará muy conectada gracias a la tecnología y protegida por un sistema de salud de avanzada. La tecnología y los seres humanos estarán todavía más relacionados hasta el punto de alcanzar un nivel"superhumano" dentro de 20 años.
"A medida que avance la tecnología de las prótesis, las personas podrían optar por mejorar su apariencia física como lo hacen con la cirugía estética hoy en día”, revela el informe. "Implantes de retina podrían permitir la visión nocturna y podrían se podrían realizar implantes para mejorar la memoria o ayudar a alcanzar una mayor velocidad del pensamiento", agregan.
Más allá de todos los avances el agua, la energía y los alimentos serán un verdadero problema. "Casi la mitad de la población mundial vivirá en zonas con graves restricciones de agua", aseguran.

sábado, 1 de diciembre de 2012

La humanidad va perdiendo capacidad intelectual, según genetistas.


Científicos afirman que nuestra inteligencia disminuye, ya que no la necesitamos para sobrevivir.

El ser humano va perdiendo sus facultades mentales, según ha demostrado un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford. Cuando se trata de mutaciones génicas, el intelecto y las emociones son los más vulnerables. Además, recientemente las mutaciones no han hecho aumentar la inteligencia, dado que ya no es tan necesaria para subsistir. “El desarrollo de nuestras habilidades intelectuales, así como la optimización de miles de genes de la inteligencia ocurrió en grupos de personas dispersos antes de que nuestros antepasados surgieran en África”, indica el doctor Gerald Crabtree, autor de la publicación en la revista 'Trends in Genetics'. 

En ese ambiente, la inteligencia era el factor más importante para poder sobrevivir y probablemente tenía lugar una inmensa presión selectiva actuando en los genes necesarios para el desarrollo intelectual y alcanzando así el auge de la capacidad humana en este aspecto. Después de esto, el nivel intelectual del ser humano empezó a descender. El fomento de la agricultura y la urbanización facilitaron mucho la vida y la humanidad llegó a ser menos resistente a las mutaciones que empeoran el intelecto. 

Basándose en cálculos de la frecuencia con la cual las mutaciones dañinas emergen en el genoma humano, igual que en la suposición de que en el desarrollo del intelecto participan de 2.000 a 5.000 genes, Crabtree establece que durante 2.000 años y 120 generaciones hemos sufrido dos o más mutaciones que empeoran nuestras capacidades intelectuales. No obstante, no se descarta la idea de que los genetistas inventen un sustituto a la selección natural antes de que la disminución del poder intelectual ponga en peligro el desarrollo tecnológico.

Descúbren un planeta con dos veces el tamaño de Júpiter


Un equipo internacional de astrónomos han usado el Telescopio Subaru (Hawai) para descubrir un planeta fuera de la Vía Láctea del doble del tamaño de Júpiter y que orbita alrededor de una estrella masiva. A este hallazgo se une que el equipo de expertos ha captado la imagen directa del planeta, algo que solo se ha conseguido con muy pocos cuerpos externos a la galaxia.

Este planeta recién descubierto orbita su estrella a una distancia comparable a la que Neptuno está del Sol en el Sistema Solar. Los astrónomos han señalado que es un "fuerte indicio" de que el planeta se formó de manera similar a como se forman los planetas rocosos: a partir de un disco protoplanetario de gas que rodeaba a la estrella durante sus primeras etapas.

La estrella que orbita el nuevo planeta, llamada Kappa Andromedae, es un objeto visible a simple vista y que se encuentra en la constelación de Andrómeda, a 170 años luz de la Tierra. Tiene una masa de 2,5 veces la del Sol.

¿ Qué cuentan los últimos indígenas macuxíes?


Cuentan los últimos macuxíes (del norte del Amazonas), que hasta el año 1907 entraban por una caverna y andaban entre trece y quince días, hasta llegar al interior. Allí, "del otro lado del mundo", viven los "hombres grandes", que miden entre tres y 3,5 metros. 

Son muy buenos pero hay que respetar sus indicaciones. La consigna de los macuxíes del lugar, era custodiar la entrada de la caverna, impidiendo el acceso a todo otro ser que no fuera alguno de los autorizados de la tribu. 

Cuando el gran viento que recorría el enorme túnel empezaba a soplar hacia afuera, (tenía ritmos de cinco días hacia afuera y otros tanto hacia adentro) podían comenzar a descender las escaleras (de 82 cm. de altura cada escalón), y las escaleras terminaban al tercer día (contaban los días con el estómago y los períodos de sueño, lo que resulta sumamente exacto).

Allí dejaban también los breos (antorchas hechas con palos embebidos en brea de afloramientos petrolíferos cercanos), y continuaban iluminados por luces que simplemente estaban colocadas allí, grandes como una sandía y claras como una lámpara eléctrica. Cada vez andaban más rápido, puesto que iban llevando menos peso e iban perdiendo el peso corporal. Atravesaban cinco lugares que estaban muy bien delimitados, en medio de unas cavidades enormes, cuyo techo no era posible ver. Allí habían -en una de las salas- cuatro luces como soles, imposible mirarlos, pero que seguramente no era tan altas como el sol. En ese sector crecían algunos árboles de buenos frutos, como cajúes, nogales, mangos y plátanos, y plantas más pequeñas. 
Luego de estas cinco grandes cavidades, en un punto situado más allá de medio camino, debían tomarse de las paredes, y con cuidado impulsarse porque "volaban" (es decir que estaban ingrávidos como un astronauta).


El viento que había comenzado a soplar hacia afuera, no era obstáculo al iniciar el descenso, pero si lo intentaban al revés, la violencia del remolino les podía arrastrar al abismal túnel, y el cadáver -golpeado mil veces- no se detendría hasta un día de marcha, cueva adentro. Respetando este ciclo, iniciando la marcha con viento en contra (que era a favor de su seguridad) bajaban tres días por escaleras; y luego de dos días de marcha por túnel angosto, ya sin escaleras, el viento volvía hacia adentro, de modo que cuidaban los pasos desde el día de la partida, para no dejar arena removida o guijarros sueltos que luego se estrellarían en sus espaldas. Aún con viento a favor -ya en el séptimo u octavo día de marcha-, llegaban a la zona "donde todo vuela", es decir al medio de la costra del planeta.

Luego seguían el camino caracterizado por arroyos con aguas muy frías que atravesaban la caverna, y entraban a una especie de gran vacía, mayor que las anteriores, donde habían unas cosas brillantes, de forma similar a los panales de abejas, de unos diez metros de diámetro, situados sobre un vástago, como un tronco de árbol, a una altura imprecisable por la memoria de los últimos macuxíes que viven recordando aquello, aún con cierto temor a las represalias de "los hombres grandes".


Los viajeros iban recobrando el peso, pero no llegaban a recobrarlo totalmente, porque aparecían en "la tierra del otro lado", donde todo es un poco más liviano, el sol es rojo y siempre es de día, sin noche, ni estrellas ni luna. Allí permanecían unos días, disfrutando de unas playas cercanas, volviéndose más jóvenes.
Los gigantes les daban unos peces muy buenos y grandes, cuya carne no se descomponía hasta dos o tres meses de haber sido pescados. Con esa preciosa carga, manzanas más grandes que una cabeza y uvas del tamaño de un puño, además de mucha energía corporal, volvían acompañados de algunos gigantes que les ayudaban con el enorme peso que traían. El viaje de vuelta se iniciaba con viento a favor, para volver a tenerlo a favor también en la última etapa, al subir los tres últimos días por las escaleras, cuyos últimos restos existen actualmente.

La creencia -o conocimiento- de los macuxíes, es que si respetan las pautas dadas por los gigantes, luego de morir aquí afuera, nacerán entre ellos, allá adentro. Cuentan que algunos macuxíes no morían, sino que se transformaban (¿transfiguraban?) en casi-gigantes y se quedaban en el interior. Esto requería principalmente, no tener hijos aquí afuera.

La tragedia para los macuxíes sucedió en 1907. Tres exploradores ingleses, llegaron en nombre de su reina, buscando diamantes. Cuando llegaron los ingleses, había lo suficiente como para conformar a la reina y a muchos ambiciosos que se enriquecieron luego, explotando a los nativos, pero uno de aquellos "viajeros autorizados al Centro de la Tierra" cometió la terrible imprudencia de violar la consigna de secreto, e indicó el lugar de entrada a los extranjeros. 

Uno de ellos envió una carta a Su Majestad, repitiéndole una narración como ésta, con algunos detalles más. En las arenas de las playas interiores, abunda el diamante, al igual que en algunos enormes bloques carboníferos de mineral de serpentina, de antiguos calderos volcánicos, que hoy son, justamente, esos túneles hacia el interior del mundo.

Los tres hombres salieron -o mejor dicho entraron- de expedición, pero no regresaron jamás. En vez de ello, salieron los gigantes, reprendieron a los macuxíes y les prohibieron para siempre el ingreso al interior. Luego de dos años de angustia y pobreza decidieron intentar un nuevo contacto con los gigantes, a pesar de la prohibición. 

Viajaron esperanzados durante dos días, pero llegaron a un punto del camino donde el viento venía de otra caverna que ellos no conocían. El camino original estaba derrumbado. Algunos volvieron inmediatamente, pero otros decidieron seguir el nuevo y desconocido túnel. Varios meses después, uno de ellos regresó y dijo al resto que podían entrar; los gigantes les autorizaban, pero sería para no volver nunca afuera, porque otros ingleses irían al territorio y les dañarían. Algunos se negaron a partir, Otros aceptaron irse y no regresaron jamás.

Unos años después, comenzaron a llegar garimpeiros, a enturbiar los ríos con zarandas, resumidoras y mercurio, y a enturbiar los cerebros de los macuxíes que se quedaron "afuera", con caña, caipiriña y macoña (droga). También les enturbiaban las espaldas -con látigos- y la raza, violando a sus mujeres. En junio o julio de 1946 hubo un enorme derrumbe en el túnel, cayendo casi toda la escalera. Hoy sólo quedan algunos escalones del inicio, y un enorme precipicio inescalable, donde el viento sopla con ritmos diferentes. 

Algunos viejos macuxíes que escaparon al látigo inglés, y aún viven contando su edad por lunas, no se resignan totalmente a olvidar el Paraíso Perdido. Nunca mejor expresado, pues ellos lo conocieron... Y lo perdieron.

Confirman que hay hielo en Mercurio


El planeta más cercano al Sol tiene agua congelada en sus cráteres.


Los científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) anunciaron este jueves que la nave orbital Messenger halló evidencias de agua congelada, aunque Mercurio es el planeta más cercano al Sol. El hielo está en la región permanentemente a oscuras del polo norte mercuriano. Se cree que tiene un espesor de por lo menos 45 centímetros y posiblemente hasta 20 metros.
Los científicos consideran probable que el polo sur del planeta también contenga hielo, aunque no hay datos que lo confirmen. La sonda Messenger orbita mucho más cerca del polo norte que del sur.
Mediciones hechas con radar habían indicado desde hacía años la presencia de hielo. Messenger es la primera sonda espacial que orbita Mercurio. Fue lanzada en el 2004.